
Nombres propios para los genitales
Los antiguos hawaianos acostumbraban darle nombres cariñosos a sus genitales. Pero no solo eso.
Tanto la realeza como los plebeyos tenían además su propio mele ma’i, un canto genital personalizado.
Estas odas líricas describirían, de manera bastante abierta y con cierto detalle, las regiones inferiores del individuo.
El doctor Milton Diamond, un experto en comportamiento sexual hawaiano, cuenta cómo el canto de la Reina Lili’uokulani habla de sus genitales “retozando, subiendo y bajando”.
Hacia el celibato
La tasa de natalidad en Japón está en declive, pero también lo están los métodos anticonceptivos como el condón o la píldora.
“La única explicación es que los japoneses están teniendo menos relaciones sexuales“, dice Kunio Kitamura, jefe de la asociación de planificación familiar de Japón.
Un informe reciente reveló que hay un número récord de parejas vive en matrimonio sin practicar sexo y que un tercio de los hombres dice estar demasiado cansado para tener relaciones sexuales.
El mismo documento señala que una cuarta parte de las mujeres dice que considera que el sexo es algo problemático.
Un día marcado para concebir
En Rusia quieren evitar que la natalidad siga en descenso, así que en una región del país ha introducido una forma ingeniosa de lograr que la población procree.
El gobernador de Ulyanovsk, justo al este de Moscú, declaró el 12 de septiembre como el Día de la Concepción: un día de vacaciones en el que se alienta a las parejas a quedarse en casa con el único propósito de producir descendencia.
Las parejas que tienen un bebé nueve meses después reciben premios tales como cámaras de video, heladeras y lavadoras.
El pez de la conquista
En el pequeño pueblo de Mehinaku, en el centro de Brasil, las mujeres han ideado una forma simple de decidir entre sus pretendientes.
Ahí, los hombres que compiten por el afecto de una mujer le tiene que llevar un pez como regalo.
Aquel que logre la pieza más grande, se lleva a la chica.
Manzanas con fragancia
En la Austria rural, era tradición que las mujeres asistieran a un baile con rodajas de manzana debajo de las axilas.
Después de inspeccionar a los hombres de la habitación, ofrecían al elegido un pedazo de la manzana sudada.
Si los sentimientos eran recíprocos y al hombre también le gustaba ella, le daría un mordisco a la manzana… que sin duda tendría una esencia “especial”.



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